lunes, 6 de mayo de 2013

NUESTROS SUEÑOS



Atahualpa Yupanqui

Ninguna fuerza abatirá tus sueños,

porque ellos se nutren con su propia luz.

Se alimentan de su propia pasión.

Carl Jung

No podemos permitirnos ser ingenuos al tratar los sueños.

Se originan en un espíritu que no es totalmente humano sino más bien una bocanada de naturaleza.



Federico Fellini

Nuestros sueños son nuestra única vida real.




LA FUNCIÓN DEL LECTOR/1 (Eduardo Galeano, El libro de los abrazos)

Cuando Lucía Peláez era muy niña, leyó una no­vela a escondidas. La leyó a pedacitos, noche tras noche, ocultándola bajo la almohada. Ella la había robado de la biblioteca de cedro donde el tío guardaba sus libros preferidos.

Mucho caminó Lucía, después, mientras pasaban los años. En busca de fantasmas caminó por los farallones sobre el río Antioquia, y en busca de gente caminó por las calles de las ciudades violentas.

Mucho caminó Lucía, y a lo largo de su viaje iba siempre acompañada por los ecos de los ecos de aquellas lejanas vo­ces que ella había estuchado, con sus ojos, en la infancia.

Lucía no ha vuelto a leer ese libro. Ya no lo reconocería. Tanto le ha crecido adentro que ahora es otro, ahora es suyo.

CONSIGNA DE ESCRITURA: Evoque los libros con los que ha escrito su libro interior. Relate su biografía lectora, relate su propio libro.


LOS SUEÑOS (DEL LIBRO DE LOS ABRAZOS de Eduardo Galeano)


EL ADIÓS DE LOS SUEÑOS

Los sueños se marchaban de viaje. Helena iba hasta la estación del ferrocarril. Desde el andén, les decía adiós con un pañuelo.


LOS SUEÑOS DE HELENA

Aquella noche hacían cola los sueños, queriendo ser soñados, pero Helena no podía soñarlos a todos, no había manera. Uno de los sueños, desconocido, se recomendaba:

-Suéñeme, que le conviene. Suéñeme que le va a gustar.

Hacían la cola unos cuantos sueños nuevos, jamás soñados, pero Helena reconocía al sueño bobo, que siempre volvía, ese pesado, y a otros sueños cómicos o sombríos que eran viejos conocidos de sus noches de mucho volar.


LOS SUEÑOS OLVIDADOS

Helena soñó que dejaba los sueños olvidados en una isla.

Claribel Alegría recogía los sueños, los ataba con una cinta y los guardaba bien guardados. Pero los niños de la casa descubrían el escondite y querían ponerse los sueños de Helena, y Claribel, enojada, les decía

-Eso no se toca.

Entonces Claribel llamaba a Helena por teléfono y le preguntaba:

-¿Qué hago con tus sueños?


VIAJE AL PAÍS DE LOS SUEÑOS

Helena acudía, en carro de caballos, al país donde se sueñan los sueños. A su lado, también sentada en el pescante, iba la perrita Pepa Lumpen. Pepa llevaba, bajo el brazo, una gallina que iba a trabajar en un sueño. Helena traía un inmenso baúl lleno de máscaras y trapos de colores.

Estaba el camino muy lleno de gente. Todos marchaban hacia el país de los sueños, y hacían mucho lío y metían mucho ruido ensayando los sueños que iban a soñar, así que Pepa andaba refunfuñando, porque no la dejaban concentrarse como es debido.


LOS SUEÑOS DEL FIN DEL EXILIO 2

Helena volvía a Buenos Aires, pero no sabía en qué idioma hablar ni con qué dinero pagar. Parada en la esquina de Pueyrredón y Las Heras esperaba que pasara el 60, que no venía, que nunca vendría.


CONSIGNAS DE ESCRITURA DE INVENCIÓN: Después de leer estas “Ventanas” de Galeano, elija una de las consignas siguientes para escribir un relato:
¿Adónde se marcharon los sueños de Helena? (El adiós de los sueños)

Yo también viajé con Helena al país de los sueños. Narro el sueño que quiero soñar. (El país de los sueños).

Escribo el sueño bobo o el cómico o el sombrío que quieren ser soñados. En el sueño utilizo lo que trae Helena para que actúe en su sueño. (Los sueños de Helena).

Escribo alguno de los sueños olvidados de Helena o la respuesta a la pregunta de Claribel. (Los sueños olvidados). 

No hay comentarios:

Publicar un comentario