sábado, 16 de noviembre de 2013

LA MIRADA POÉTICA EN LA BIBLIOTECA

1   14 y 15 noviembre 
Talleres de escritura creativa en el curso 

COMPARTIR LECTURAS: PUENTES Y REDES


 TALLER DE POESÍA

LA MIRADA POÉTICA EN LA BIBLIOTECA

"La poesía es el misterio que hay en las cosas
 y todas las cosas tienen su misterio".
Federico García Lorca

Sensibilizar a los bibliotecarios como lectores de poesía contemporánea y la exploración de nuevas formas de abordar el texto poético
Instalar una mirada poética en la biblioteca.

CONSIGNAS DE ESCRITURA DE INVENCIÓN

Leamos algunas preguntas formuladas por Pablo Neruda en el LIBRO DE LAS PREGUNTAS. Elijan tres de esas preguntas y respóndanlas en una serie de versos.


DEL LIBRO DE LAS PREGUNTAS
Pablo Neruda
VII
Es paz la paz de la paloma?
El leopardo hace la guerra?

Por qué enseña el profesor
la geografía de la muerte?

Qué pasa con las golondrinas
que llegan tarde al colegio?

Es verdad que reparten cartas
transparentes, por todo el cielo?

XVII
Te has dado cuenta que el Otoño
es como una vaca amarilla?

Y cómo la bestia otoñal
es luego un oscuro esqueleto?

Y cómo el invierno acumula
tantos azules lineales?

Y quién pidió a la Primavera
su monarquía transparente?

XXX
Cuando escribió su libro azul
Rubén Darío no era verde?

No era escarlata Rimbaud,
Góngora de color violeta?

Y Victor Hugo tricolor?
Y yo a listones amarillos?

Se juntan todos los recuerdos
de los pobres de las aldeas?

Y en una caja mineral
guardaron sus sueños los ricos?

XXXI
A quién le puedo preguntar 
qué vine a hacer en este mundo?

Por qué me muevo sin querer, 
por qué no puedo estar inmóvil?

Por qué voy rodando sin ruedas, 
volando sin alas ni plumas,
y qué me dio por transmigrar 
si viven en Chile mis huesos?

XLIV
Dónde está el niño que yo fui,
sigue adentro de mí o se fue?

Sabe que no lo quise nunca 
y que tampoco me quería?

Por qué anduvimos tanto tiempo 
creciendo para separarnos?

Por qué no morimos los dos 
cuando mi infancia se murió?
Y si el alma se me cayó 
por qué me sigue el esqueleto

LIV
Es verdad que las golondrinas 
van a establecerse en la luna?

Se llevarán la primavera 
sacándola de las cornisas?
Se alejarán en el otoño 
las golondrinas de la luna?

Buscarán muestras de bismuto 
a picotazos en el cielo?

Y a los balcones volverán 
espolvoreadas de ceniza?

LXVI
Echan humo, fuego y vapor
las de las locomotoras?

En qué idioma cae la lluvia
sobre ciudades dolorosas?

Qué suaves sílabas repite
el aire del alba marina?
Hay una estrella más abierta
que la palabra amapola?

Hay dos colmillos más agudos
que las silabas de chacal?

LXXII
Si todos los ríos son dulces
de dónde saca sal el mar?

Cómo saben las estaciones
que deben cambiar de camisa?

Por qué tan lentas en invierno
y tan palpitantes después?

Y cómo saben las raíces
que deben subir a la luz?

Y luego saludar al aire
con tantas flores y colores?


Siempre es la misma primavera
la que repite su papel?

viernes, 20 de septiembre de 2013

OTROS TEXTOS



    RADLOVACHKY, HILDA MARIANA

¿Qué hago con tus sueños?



¿Qué hago con tus sueños? Se preguntaba Claribel y su voz sonaba como melodía.

¿Los siembro junto a las margaritas y, las rosas en el jardín así florecen en primavera.

¿O sería mejor mandarlos de paseo al solitario asteroide para que los sueñen la rosa, el zorro, la serpiente y hasta el mismo Principito? Tal vez se renueven y se carguen de nuevos pequeños sueños, para ser soñados por ti Helena.

También podría intentar con el mar! Los peces viajan lejos, podrían llevarlos por alta mar, pasar por sueños piratas, llenarse de libertad, de sal, de soles, de olas, de coral y, en arenas, quedar a reposar.

Se me ocurre invitarlos a la tierra de nunca jamás con polvos de hadas y alas inquietas, podrían aprender a volar, mezclarse con sueños de niños y conocer la ingenuidad. ¡Ah!! ¡Qué sueños más bonitos!

¡Sí!! Sí, todo es posible!! Pero ya casi no puedo más. Qué sueño tengo. Sueño que no puedo soñar, pero ¿Qué hago con tus sueños? Helena… ya sé ¿los voy a soñar!!


RADLOVACHKY, HILDA MARIANA

Los títulos más recordados, con los que construí mi biografía lectora son, por orden cronológico, los siguientes: Heidy de Johana Spyri, Bewolfo, La Biblia de los niños, el Diario de Anna Frank, El amor en los tiempos de cólera y Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez, Como agua para chocolate de Laura Esquivel, El túnel de Ernesto Sábato, Huasipungo de Jorge Icaza, La casa de los espíritus de Isabel Allende, El alquimista de Paulo Cohelo, La novena revelación de James Redfield, La Odisea de Homero, Antígona de Sofocles, Yo, Claudio de Robert Graves, El Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca, Amalia de José Mármol.

En cuanto al género poético puedo destacar a los siguientes escritores: Adolfo Bécquer, Alfonsina Storni, Kavafis, Juan Ramón Giménez, Cesar Vallejos, Mario Benedetti, entre otros.

Actualmente se encuentra en una impredecible actualización.
 

jueves, 15 de agosto de 2013

BIOGRAFÍA LECTORA

COMPARTIR LECTURAS: PUENTES Y REDES
RESOLUCIÓN DE CONSIGNAS PRIMER ENCUENTRO (abril 28 y 29)
Los invito a programar su HOJA DE RUTA O CARTA DE NAVEGACIÓN por recorrer en este curso.  
Recorran los armarios de la biblioteca. Viajen, paseen por sus estantes y seleccionen los libros, títulos, cuentos y poesías que forman el paisaje de su viaje.
Anoten los títulos que han leído y los que se proponen leer o les gustaría leer. 
CONSIGNA DE ESCRITURA: Evoque los libros con los que ha escrito su libro interior. Relate su biografía lectora, relate su propio libro.

 SEIDL, ANA MARINA
Cuando estudiaba la carrera de Bibliotecología escuché hablar de Gustavo Roldán y sus variados libros. Por casualidad pude comprar y leer Sapo en Buenos Aires. (En ese tiempo no era lectora ni me llamaba la atención la lectura).
Este libro me gustó y me quedó grabado por la forma cómo Roldán relata el fabuloso viaje de Don Sapo desde la selva a la gran ciudad, sus experiencias de supervivencia, lo que vivió y lo que inventa a lo largo de su viaje.
Me gustó su fortaleza, su espíritu de aventura, la astucia para sobrevivir, su inteligencia para ir y volver de esa gran aventura y compartir sus vivencias con sus amigos de la selva.
Este libro me muestra y me enseña que la vida es un largo viaje con muchas aventuras, tropiezos, dolores, alegrías, entereza, inteligencia para sobrevivir, fortaleza, perseverancia, astucia.
Si nosotros, así como don Sapo andamos por la vida, lograremos atravesarla y volver a contarles a nuestros hijos, nietos, amigos, nuestra familia, las experiencias que hemos vivido.

RADKEVICH, FABIANA INÉS. Biblioteca: BP Nº 290 “Baldomero Fernández Moreno” Villa Ángela

   Siempre que leo o me piden el libro de Horacio Quiroga Cuentos de la Selva, me viene a la imaginación la localidad de Tres Isletas donde ingresé a trabajar como bibliotecaria en la biblioteca Pública. Allí se trabajaba en Extensión de Servicios con el “Hogar de Ancianos”.
 Visitamos a los abuelos y les narramos el cuento “Las medias de los Flamencos”. 
 Los ancianos, la mayoría de ellos, personas que trabajaban en el campo, en los obrajes, relataron sus vivencias de esos años. Manifestaron que vieron al lobisón, sufrieron picaduras de todo tipo y en particular de víboras, creían en la luz Mala y decían que tenían mucho miedo cuando debían trabajar en la noche y de repente les aparecía en la oscuridad. Pero que es necesario conocerla porque es una sola y de color amarillo, que esas luces salen de los entierros y persiguen a las personas, por eso no salían de noche, solo las veces que el patrón les ordenaba trabajar.

FEREZ, YOLI
Cuando éramos niñas  a mi hermanita y a mí, nos gustaba leer las historias de Disney, entre ellas “Cuentos de la selva”. Nos resultaba a ambas sumamente atrapante, puesto que cada página permitía realizar un viaje a un contexto totalmente novedoso: la selva. Allí aparecían personajes extraordinarios, los animales, que compartían aventuras en compañía de un pequeño niño que había crecido en ese lugar al cuidado de los animales. Su gran compañero era un tigre que además era su protección frente a los peligros de la selva.
Personalmente creo que era una gran historia, ya que esa amistad entre el niño y los animales me parecía fantástica, además me sentí identificada a lo largo de mi vida con dicha amistad ya que me gustan los animales y además los considero amigos fieles del hombre.

SEGOVIA, MABEL
Cuando era niña no tuve la oportunidad de escuchar a mi madre leyéndome cuentos. Ella no sabía leer. Aún así, siempre escuché ciertas leyendas como la del Pomberito, y conocí a algunos personajes como Caperucita, Blanca Nieves.
Nunca tuve mucho interés en la lectura. Pero he leído durante mi época de estudiante y durante el cursado de la carrera de Bibliotecología. Hasta no hace mucho, no saboreaba el gusto de la lectura. Leía por deber u obligación.
Algo interesante me ocurrió hace un tiempo. Me encontraba en mi lugar de trabajo en la Escuela de Enfermería donde todos los libros, que allí hay, son de medicina. En mis momentos libres leía algunos como el de Tortora, de anatomía y fisiología, Pathon y Thibodeau, manuales de medicina de la editorial Océano y otros relacionados con la especialidad.
Un día, encontré un libro en el escritorio de mi compañera. Un libro pequeño y de color distinto de los que había en la biblioteca. Su título me llamó la atención: “Los ojos del perro siberiano”. Se lo pedí a mi compañera y cuando abrí las primeras páginas, leí esta frase: “Es terrible darse cuenta de que uno tiene algo cuando lo está perdiendo. Eso es lo que me pasa a mí con mi hermano”.
Cuando leí esto me llamó la atención y comencé a leer página a página la historia de una familia con dos hijos varones, uno de 18 y el otro de 5 años, quien de adulto, relata la historia.  Y así, de esta manera, comencé mi viaje por este paisaje. Una familia aparentemente con todas las cualidades de familia perfecta, siendo otra en realidad. Su historia empezó a tocarme de tal manera, que siento que a partir de aquel momento miro el mundo desde otra perspectiva. La interrelación de los personajes era bastante cerrada. Lo que llamó mi atención es adónde llega una persona con su actitud hasta llegar a poder perder personas de su propia familia, por la apariencia y el qué dirán de la gente. Este joven contrae SIDA y toda su familia, una vez que él se va de su casa, hace como que nunca pasó nada. Pasado el tiempo, su hermano menor trata de relacionarse con él. El perro siberiano fue el único que permaneció a su lado, mirándolo día a día, hasta la muerte del joven. 
Esto me llevó a reflexionar y a cambiar mi manera de ver la realidad y la vida. Debemos dejar de cuestionar y juzgar la vida de los demás. Sí, aprovechar, disfrutar y vivir los momentos con cada persona o situación que se presenta. De todo sacamos enseñanza.

GODOY, IRIS ELENA- BP 473- Biblioteca escolar, Escuela 1057, Bo. Escalada.
La literatura comenzó a gustarme cuando estudiaba para bibliotecaria en el Instituto de Nivel Terciario. Leíamos todo tipo de textos literarios: poesía, cuentos, novelas, cortas y largas, fábulas, todo tipo de narraciones.
Desde ese momento tuve más acceso a los libros, porque en mi casa no había dinero suficiente; éramos muchos hermanos y no alcanzaba para libros. Apenas para comer y estudiar tenían mis viejos. Por eso traté de sacarle provecho a los libros e introducir más conocimientos sobre la literatura en general cuando estudiaba mi carrera.
Pero sí me acuerdo y me siento reflejado en las historias narradas por mi padre. Él nos contaba sobre el Pomberito, el viejo de la bolsa, la luz mala, entre otros. Me dejaron una marca y un recuerdo lindo de él. Como en estos momentos no está junto a nosotros, siento su presencia espiritual en mi corazón.
Cuando leo cuentos a los niños, trato de transmitirles con gestos y expresiones, mis ganas, mi empeño y dedicación a mi vocación. Mi padre me enseñó que si no tenía libros en la casa, pidiera a alguien que me leyera o contara una historia que le hubiera pasado en la vida. Me transmitió el valor de la narración oral, por su pervivencia y tradición.

RAMOS, LORENA
Edu, el personaje de El velero de cristal me dio mucha ternura cuando leí en el texto la soledad con que atravesaba su vida provocada por una discapacidad que tenía. Me recordó a alguien muy cercano a mí que, desde su soledad, le hace crear vida a un tigre que ve en una estatua: “no todos pueden soñar. Desde que llegaste de estoy observando, solo una cosa no me fue posible distinguir: su nombre”.
Cada vez que apoyes el oído en mi corazón, yo hablaré”
Un animal temible ante los ojos del hombre, pero tierno a la vez, que despierta el interés de ese joven solitario en su vida.  

POPOFF, DANIEL
Los recuerdos que tengo de mi infancia sobre libros y lecturas son escasos. En mi casa no había libros ni revistas, ningún material de lectura. Mis padres eran, prácticamente, analfabetos.
Durante mi paso por la escuela primaria no recuerdo haber leído libros de cuentos, poesías o novelas, ni de haber entrado a la biblioteca escolar.
Luego, cuando ingresé a la secundaria, recuerdo haber sido un alumno aplicado y constante con las tareas escolares, pero no de haber leído algún texto literario en particular que me haya marcado o gustado. Solía leer algunas revistas de historietas como Condorito y Patorucito y revistas de fútbol como El gráfico en casa de un compañero de colegio.
Posteriormente, cuando finalicé el secundario, después de un par de años, decido continuar mis estudios e inscribirme en la carrera de Bibliotecología. Allí, de alguna manera, comienzo a tener un contacto más fluido, directo con la literatura a través de la lectura de cuentos y poesías. Algunos autores que leí fueron: Horacio Quiroga, José Hernández, Leopoldo Marechal, Esteban Echeverría, Pablo Neruda, Gustavo Roldán, Roberto Fontanarrosa y Graciela Bialet.
Me gusta estar bien informado, leer diarios y estar en contacto con libros y textos literarios, pero no tengo mucho tiempo para dedicar a la lectura por gusto. Me gustaría cambiar esta realidad y darle un mayor espacio a la lectura en mi vida. Me gusta leer textos históricos y la historia argentina en particular.
Para concluir mi autobiografía lectora debo decir que desde que comencé a trabajar como profesional de la información (bibliotecario) en cada lugar donde me desempeño siempre traté y trato de incentivar en los alumnos el amor por la lectura y les brindo diferentes tipos de textos y creo un espacio para ello, de manera que tengan las oportunidades que yo no tuve: un contacto más fluido con la literatura.

PAULOVICH, LILIANA ESNILDA
La historia de Los ojos del perro siberiano comienza cuando el personaje cuenta donde vivía su familia y que su casa era muy grande, que a su mamá le encantaba hacer manualidades y cuidar su jardín. En cuanto a la relación con su padre era más seria. Su primer recuerdo con su hermano es el momento en que éste se va de la casa, él admiraba a su hermano Ezequiel. Un día cuando llega a su casa encuentra que su padre y Ezequiel están discutiendo, peleando y a él lo mandan a su cuarto. Luego sus padres le dicen que Ezequiel se fue de la casa porque había embarazado a su novia y no quería casarse, se negaba aunque ya habían interrumpido el embarazo. Él no estaba convencido de esa explicación y quería hablar con su hermano, decidió buscar la dirección e ir a hablar para que le contara a qué se debía la discusión. Ese viaje le cambiaría la vida. Cuando llegó, encontró a su hermano junto a Sacha, su perro siberiano. Le preguntó el motivo de la discusión y su hermano le responde que tenía sida.
Llegó su cumpleaños, que había preparado una semana antes con su amigo Mariano. Estuvieron su abuela y Ezequiel en su cumpleaños. Días más tarde, Ezequiel lo invitó a ver un partido de fútbol. Su papá lo dejó ir, a pesar de oponerse al principio. La pasaron muy lindo, contentos. Ezequiel lo acompaño hasta su casa pero no entró. Desde ese día su papá le prohibió que viera a su hermano.
Pasó mucho tiempo cuando decidió contar a su amigo que su hermano tenía sida. Su amigo se enojó y se fue y empezó a ignorarlo todo el tiempo. Entonces se cambió de colegio, pero su papá decidió internarlo en un instituto para que lo prepararan. En esa época, Ezequiel comenzó con complicaciones, con neumonía y debía tomar medicamentos fuertes y hacer ejercicios, caminatas. Caminando llegaba hasta el instituto con Sacha. Siempre decía que le encantaba estar con el perro porque era el único que lo miraba siempre igual.
Pasó el tiempo. Al año y fue a comprar un libro porque le gustaba leer y se encontró con unos amigos de su papá y le dijeron que se sentían mal por la enfermedad (leucemia) de su hermano Ezequiel. Por esto se sintió muy mal por la mentira de sus padres. Siempre trató de acompañar a su hermano, de estar juntos los últimos días de Ezequiel.
Ezequiel murió junto a su hermano cuando él tenía casi 13 años y Ezequiel unos 25, después de sufrir varios años esa enfermedad. Luego del entierro de su hermano, él se fue a estudiar a los Estados Unidos y después de varios años volvió al río, donde solía ir con Ezequiel. Ya no era lo mismo y no pudo cumplir con la última voluntad de su hermano: cuidar a Sacha. Sus padres no se lo permitieron. Sacha rompía el jardín de su madre.

LEGUIZAMÓN, FABIÁN
Me llamo Leguizamón, Fabián. Nací el 20 de marzo de 1978 en Villa Ángela. Cursé mis estudios primarios en la escuela 82 “Alberto Larroque”, que queda a 3 cuadras de mi domicilio, una escuela grande, con muchos árboles a su alrededor, un patio inmenso donde se podía jugar diferentes juegos.
Todas las tardes cuando salía de la escuela y llegaba a mi casa tomaba un libro que estaba en el ropero de mi madre. Seguramente, ese material lo habría usado alguno de mis hermanos o, quizás, fuera un regalo hecho por alguien.
En la tapa del libro había la imagen de un hombre sentado en el suelo, en su espalda tenía puesto un poncho amarillo y rojo y, a su alrededor, unos cuantos jarrones marrones.  Usaba ese libro para resolver las tareas diarias que me daba la maestra. El libro contaba con ilustraciones muy bonitas. Una de ellas decía: la aguja de mi madre. La madre sentada junto a la cama del más pequeño cose a la luz de la lámpara.
En la vida experimentamos momentos que quedan guardados en la memoria y después de un tiempo recobran vida. Después de muchos años, volví a encontrarme con ese libro en la biblioteca.
Hoy, en mi profesión de bibliotecario, recurro a él para satisfacer las necesidades de información que solicitan los usuarios que se acercan a la biblioteca. El valor que tenía ese material para mí, hoy se multiplica y puedo compartirlo con otros.


MAIDANA, PATRICIA
Cada vez que escucho estos títulos de cuentos La ratita presumida, El gato con botas, El lobo y los 7 cabritos, Hansel y Grettel, Pinocho y Pulgarcito me remonto y me detengo en el tiempo cuando era una niña de 8 años.
Por las tardes junto a mis primos nos sentábamos en el piso, recién encerado, del living de la casa de la Nona, mientras mi tía Nena preparaba todos los detalles para la tan esperada función: Los cuentos tradicionales.
Escuchaba estos cuentos narrados por españoles, a través de un disco de pasta y, sobre él, una púa tan fina recorría sus surcos en busca de la lectura de signos que el parlante reproducía, por medio de la voz en un antiguo, pero muy bien conservado tocadiscos. Parecía tan real lo que sucedía en los cuentos que colocaba mi oído cerca del parlante para escuchar hasta el más mínimo susurro, suspiro de la Ratita cuando la enamoró la galantería y la presencia del gato, por ejemplo.
Hoy, no puedo explicar la emoción que causa en mí recordar cada una de las frase y los sonidos reproducidos durante la narración, y mi sueño es que mis hijas puedan escucharlos algún día y disfruten de la misma manera como yo lo hacía y lo hago en mis recuerdos, aún hoy con 40 años.

ALEGRE, ANALÍA C.
A menudo me sucede en mi trabajo que los usuarios asisten en busca de historias, cuentos, leyendas para resolver sus tareas específicas de cada materia y me doy cuenta de que, muchas veces, buscando esa información me encuentro con historietas, cuentos y leyendas que, de niña, me contaban mis padres, como las leyendas de El Lobizón, Mate Cosido y los cuentos Hansel y Grettel, Caperucita Roja y Los 3 cerditos.
Y, a pesar del transcurrir del tiempo, vuelvo a ser aquella niña que escuchaba detenidamente los relatos de mis padres, me identifico con esos chicos que, en la búsqueda de información pueden viajar en el tiempo y sentir e imaginar todo aquello que yo viví y experimenté de muy niña.

ALEGRE, MARISA ESTHER
Bodas de sangre de Federico García Lorca es la obra que me impactó. La leí en el secundario y la releí trabajando en una biblioteca de un colegio secundario. Transcurre en una época, cuando la sociedad era muy tradicionalista y donde la mujer era tratada como un objeto que no tenía ningún tipo de libertad. Tenía que acatar los mandatos familiares, autoritarios y paternalistas y debía casarse y tener hijos. Por lo tanto tenía que cuidar su reputación para que sus padres encontraran un buen marido, aunque ella no lo conociera.
Creo que la mujer ha ganado muchos derechos en la actualidad y que debemos cuidar todos los días de no perderlos. Leyendo esta obre me doy cuenta y reflexiono sobre lo importante que es ser mujer. 

MEDINA ALCIRA
Mi libro interior está formado y escrito por los cuentos de fantasía, narrados por mi madre, cuando yo era pequeña. Cenicienta, Hansel y Grettel, Pulgarcito, Pinocho y otros cuentos tradicionales que luego despertaron mi vocación de trabajar con niños pequeños. Además los textos que leí, que no eran muchos,  en la escuelita rural donde asistí. En mi adolescencia leí el túnel de Ernesto Sábato que me ayudó a buscar en mi interior.

WEDERCZYK, JOFEFA ANTONIA
Hace muchos años, en mi infancia, recuerdo vivíamos en el campo y, entre las pocas cosas que teníamos para jugar, teníamos un libro, el único libro, que no sé cómo llegó a mi casa: Las mujercitas se casan de Luise Alcott. Nunca se me daba por leerlo y, un día de lluvia, cuando en el campo no hay muchas cosas para hacer, comencé a leer y me atrapó. Me lo leí todo y lo leí 3 o 4 veces, ya que era el único que tenía. Después de muchos años, cuando comencé a trabajar de bibliotecaria y lo encontré en los anaqueles de las bibliotecas, los recuerdos viajaron a mi infancia. Recordé todos los momentos que viví en mi niñez, muy feliz, recuerdos que no se olvidan y entonces me di cuenta de que ese libro marcó mi vida. 

LORINCZ, GRISELDA
El relato de los sueños vividos con la lectura de libros fue en mi adolescencia, yo me enojaba a veces porque eran muy largos los textos pero me sirvieron. El profesor nos hacía resumir los textos y estudiarlos.

CASTILLO, ZUNILDA VIVIANA

Mi familia era muy humilde y en mi casa no teníamos ningún libro, pero mi padre siempre me contaba anécdotas que él vivió y también sobre la luz mala, el pomberito, etc.
Lo que más me gustaba eran las poesías, de todo tipo. Hasta el día de hoy, que soy adulto, recuerdo algunas, especialmente la poesía dedicada a la bandera.

CARDOZO, CRISTINA
Hace muchos, muchos años, exactamente en 2001, una prima me regaló un libro: Como agua para chocolate. Una novela dividida en 12 capítulos y en cada uno se presenta una receta de comida.
La novela trata de la hija más pequeña y responsable de cuidar a su madre. También es la encargada de la cocina, ya que desde su nacimiento estuvo destinada a estar en ese lugar.
Me identifico mucho con este personaje, porque a pesar del tiempo que no pudieron estar juntos los protagonistas, al final sí estuvieron.
Los cuentos de terror para Franco también me recuerdan a mi infancia, cuando mi abuela, mientras tomábamos mates de leche, siempre nos contaba la leyenda del crespín, del pomberito y muchas más. Hoy todavía, cuando escucho el crespín, para el día de los muertos, es inevitable no acordarme de mi abuela y su relato. ¡Y todavía tengo miedo!

DALKE, IRMA ELENA
Mi última lectura de las vacaciones de enero fue Relaciones extraordinarias de Bernardo Stamateas. Es una lectura que nos lleva a nuestro mundo interior y nos ayuda a recapacitar sobre cómo es nuestra relación con el otro, cuáles son los obstáculos, la conducta que debemos moderar para construir una mejor relación laboral, amistosa o de parentesco. Es un texto de fácil comprensión a la que puede acceder desde un lector que recién se inicia hasta personas con ejercicio lector. Presenta testimonios de importantes empresarios cuyos consejos fueron adaptados para entablar una buena relación con sus pares. Es un libro muy recomendado.

GARCÍA, SONIA S.
Cuando era niña de 5 o 6 años, mi padre solía contarme historias sobre el Lobizón, la Luz mala, el Pomberito alrededor del fuego, a veces, en la madrugada u otras en noches de luna llena. Esas historias quedaron grabadas en mi mente por años. Mi papá falleció unos años después.
Hace 2 semanas me ocurrió algo que hizo revivir esos momentos. Estaba en la biblioteca y llegó un chico que me pidió un libro que tuviera la historia del Lobizón. Me contó que la había leído días atrás, pero no recordaba su nombre.
Busqué en todos los libros posibles, con los datos que el alumno me daba lo encontré. Estaba en los libros de Hugo Mitoire, Cuentos de terror para Franco. Muchas veces les había dado ese libro a los usuarios, pero nunca se me ocurrió mirar su contenido. Ese día lo hice y descubrí todas las historias que mi padre me contaba. Estaban allí, plasmadas en ese libro. ¡No lo podía creer! Fue una experiencia hermosa, ya que volví al pasado a través de esos libros. Un pasado que jamás olvidaré. 

PERALTA, LUCÍA ESTELA

Sin lugar a dudas, el primer libro del que tengo un recuerdo muy presente es El diario de Anna Frank. Leerlo me hizo entender o mejor dicho, conocer una realidad muy dura. Lo leí cuando tenía aproximadamente 12 años y había situaciones que relata Anna a las que yo era muy ajena. Me encontré, por primera vez, cuestionándome el porqué de un montón de cosas injustas, duras, dolorosas, inentendibles para mí. Leerlo me hizo crecer.
Otro libro fuerte en mi vida fue Proteo. Cuenta la historia de una pareja en los años de la dictadura en Argentina. Creo que lo que más me gustó cuando lo leí, fue saber que era real esa historia. Como soy una persona realista, disfruto leyendo historias que le sucedieron a alguien, esto no significa que no me guste también la fantasía.
De la autoestima al egoísmo, El camino del encuentro, son libros de psicología, de autoauyda, siempre me invitan a leerlos. No sé por qué, quizás encuentro en ellos respuestas o busco respuestas a cuestiones que tienen que ver con la conducta y el accionar de las personas. Desde aquí nace mi idea de que todo tiene un por qué, tengo un perdón para cada pecado capital.

VARGAS, LUISA ADRIANA
Cuando yo era niña, mi madre me contaba leyendas. Casi siempre lo hacía en los días de lluvia. Nos acostaba en su habitación y mi mamá comenzaba su historia con el mágico había una vez. Y comenzaba la historia.
Hace muchos, muchos años había un hombre que vivía con sus 5 hijos. Su esposa había fallecido al dar a luz al más pequeño. Por esta razón era el consentido del padre, pero no de los hermanos, que, lejos de quererlo, lo odiaban.
Un día el anciano cae enfermo de una terrible enfermedad y un doctor le diagnosticó que padecía una enfermedad que solo se curaría con una planta muy difícil de conseguir y que solo salía una vez en la cima de la cordillera. Los hermanos, cada uno por su lado, salieron en búsqueda de la flor y, bien de noche, regresaron a descansar alrededor de una fogata y, cansados, se durmieron. El más pequeño, a pesar del frío no quería perderse la oportunidad de encontrar la flor. Y así lo hizo. Muy de madrugada regresó y contento les contaba sobre el hallazgo a sus hermanos que, lejos de alegrarse, lo enterraron vivo.
Nunca olvidaré la impresión que me causaba esta leyenda y la manera en que mi madre trabajaba la moral y la conciencia.

VIDELA, DANILO

No soy un gran lector a pesar de mi profesión de bibliotecario. Reconozco que leo poco, no porque no me guste, sino por falta de tiempo. Actualmente, si queremos informarnos, en la televisión o en Internet encontramos el resumen de noticias y para leer por gusto es difícil porque lo dejamos para lo último. Priorizamos el correr detrás del dinero, (que nunca podemos juntarlo). El confort y la tecnología nos demandan cada vez más gastos y tenemos que trabajar muchas horas por día para cubrir los gastos básicos de una familia, por lo tanto la lectura por goce queda marginada.
No creo que algún libro que haya leído me marcara una huella o un camino  (como decía la consigna). Lo que sí reconozco es que me gusta demasiado lo que tiene que ver con la historia y algo de política. Leo, al menos, libros que contienen historia o de las primeras civilizaciones, prehistoria.
De niño leí muchas historietas, por citar algunos títulos: Patoruzú, Locuras de Isidoro, Correrías de Patorucito, Dartagnan, Nipur de Lagash, Dago, El mojado y varias más que salían en Fantasía e Intervalo.
En la actualidad leí algunos libros. Martín Fierro, partes del Lazarillo de Tormes, El principito, La cautiva y El matadero, Platero y yo, Cuentos de la selva, entre otros, pero lo que más me interesó fue la Biografía del Che Guevara de Hugo Gambini y El sindicalismo en el Chaco.    

ILLES, FABIANA GABRIELA
Mi viaje imaginario por mi biografía lectora comienza en mi dulce hogar, junto a mi familia,. Mis padres y hermanos eran lectores activos.
Durante la secundaria leí las lecturas escolares obligatorias como Martín Fierro, La celestina, Don Quijote de la Mancha, Juvenilia, entre otros.   
En la actualidad el libro que más leo, y que es más importante para mí, es La Biblia.
También hay un libro que me impactó y llegó a lo más profundo de mi corazón es Monte Madre de Jorge Micelli, 1975, época de la dictadura militar. Se trata de una historia real que sucedió en Argentina, en los montes chaqueños. Relata la vida de una pareja de esposos que pertenecían a las Ligas Agrarias, que debieron huir a los montes chaqueños y esconderse durante 2 años para no ser capturados por la policía que los buscaba incesantemente, durante el día y la noche. Durante el difícil camino de sed y hambre contaron con la llegada de 2 hijos al mundo. Luego pudieron salir y llegar sanos y salvos a Europa y regresaron a su patria en 1983 con el advenimiento de la democracia.