Ana Marina Seidl escribió a partir de Los sueños de Helena.
Había una vez una estación de trenes llena de luz y colores, con un clima muy cálido y agradable, donde todo era alegría.
Allí estábamos Helena y yo esperando en el andén; íbamos a partir en busca de los sueños de Helena. Era muy loco cuando me invitó y me propuso la aventura de viajar en busca de nuestros sueños.
Pero allí estábamos con nuestras valijas completas de ilusiones, afectos y alegría por llegar al encuentro de nuestros más grandes sueños, porque a los más chiquitos los llevábamos en nuestro baúl de cristal de la vida.
Mucho tiempo esperamos nuestro tren, hasta que por fin...¡LLEGÓ!
Era un tren muy grande, Por fin terminó nuestra espera y ansiedad.
Una vez emprendida la marcha, nuestra alegría era inmensa, hasta que llegamos al país de los sueños.
En ese país había sueños nuevos jamás soñados, sueños viejos y otros olvidados.
Pero, nosotras teníamos una meta: encontrar nuestros sueños para que se hicieran realidad. Caminamos y caminamos. Al fin, los encontramos, nuestros más preciados sueños. Era increíble!! No nos dimos cuenta que mientras los buscábamos ya los estábamos haciendo realidad.
CONSIGNA DE ESCRITURA:
Evoque los libros con los que ha escrito su libro interior. Relate
su biografía lectora, relate su propio libro.
Cuando estudiaba la carrera de Bibliotecología escuché hablar de Gustavo Roldán y sus variados libros. Por casualidad pude comprar y leer Sapo en Buenos Aires. (En ese tiempo no era lectora ni me llamaba la atención la lectura).
Este libro me gustó y me quedó grabado por la forma cómo Roldán relata el fabuloso viaje de Don Sapo desde la selva a la gran ciudad, sus experiencias de supervivencia, lo que vivió y lo que inventa a lo largo de su viaje.
Me gustó su fortaleza, su espíritu de aventura, la astucia para sobrevivir, su inteligencia para ir y volver de esa gran aventura y compartir sus vivencias con sus amigos de la selva.
Este libro me muestra y me enseña que la vida es un largo viaje con muchas aventuras, tropiezos, dolores, alegrías, entereza, inteligencia para sobrevivir, fortaleza, perseverancia, astucia.
Si nosotros, así como don Sapo andamos por la vida, lograremos atravesarla y volver a contarles a nuestros hijos, nietos, amigos , nuestra familia, las experiencias que hemos vivido.
YOLI FEREZ
Helena y yo volvimos a la isla en donde los sueños se hallaban
olvidados. Eran demasiados, pero uno, en particular, llamaba la atención de
Helena. Sin embargo trataba de evadir a ese sueño, puesto que la remitía a un
pasado que trataba de olvidar. Pero él era insistente, brillaba como la luz de
un faro en el medio de la niebla por lo que Helena acudió a ese llamado. Yo me
quedé a su lado y observaba con ansias.
Una
vez inmersa en dicho sueño aparece un rostro hermoso y familiar para Helena que
trataba de acercarse a ella, pero ella pretendía alejarse de aquel rostro,
experimentando sentimientos que oscilaban entre el amor y el odio. ¿Por qué
huyes Helena? ¿No sabes que te sigo queriendo? ¿Acaso te olvidas que daba todo
por ti? exclamó, pero Helena se alejó. Sonrió y le dijo “ya lo sé amor mío, sin
embargo, todo ese amor no te sirvió de nada y decidiste engañar a mi corazón
que aún sufre con tu recuerdo, solo me acerqué a ti para decirte adiós amor
mío, ya te he perdonado”. Luego tomó mi mano y, juntas, nos alejamos de aquel
hermoso rostro que quedó solo y sorprendido ante nuestra partida hacia el
despertar